Cómo saber si un pescado es fresco de verdad: Los 5 detalles en los que nadie se fija

Comprar pescado puede parecer sencillo, pero distinguir una pieza recién capturada de una que lleva días en el mostrador requiere un ojo experto. Más allá del olor, existen detalles sutiles que delatan la verdadera frescura. Aquí te revelamos en qué debes fijarte:

  1. La transparencia de la córnea: Todo el mundo mira si el ojo está «salton», pero la clave está en la transparencia. Si la córnea está blanca o lechosa, el pescado no es del día. Debe ser cristalina.

  2. El color de las agallas: No basta con que sean rojas; deben estar húmedas y presentar un color brillante, desde el rosa fuerte al rojo sangre. Si ves una mucosidad grisácea o amarillenta, descártalo.

  3. La firmeza de la carne: Haz una prueba rápida. Si al presionar ligeramente el lomo con el dedo la marca desaparece al instante, es fresco. Si la huella se queda hundida, la estructura muscular ha empezado a degradarse.

  4. El brillo metálico: El pescado fresco tiene un brillo irisado, casi metálico. Con el paso de las horas, ese brillo desaparece y la piel se vuelve mate y pegajosa.

  5. El estado del ano: Es el detalle que nadie mira. En un ejemplar fresco, el orificio anal debe estar cerrado de forma hermética. Si está abierto o flácido, es señal de que el pescado lleva demasiado tiempo fuera del agua.

Seguir estos consejos te garantiza llevar a tu mesa un producto de calidad suprema, con todo su sabor y propiedades intactas.